Thursday, December 8, 2011

(Más de la revolución) Nuestro amigo Jonás

 Adoro la forma en que alcanzo a burlarme de mí mismo entre las letras.

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Nuestro personaje de experimentos se habría llamado Rubén o Pancracio, pero elegí ponerle Jonás.
Jonás es una buena persona.
Por risible que sea su nombre... peor será su desdichada suerte.
Lo curioso de Jonás es que su desdicha no es para nada ligera.

Una tarde cualquiera, en el año 52, Jonás se despidió de sus amigos al salir de su casa.
Caían hojas, desprendiéndose del cielo mismo como cascadas dispersas.
Las hojas eran de pino. Jonás en realidad se estaba acercando a un gran pino.

El pino era antigüo. Alrededor de él parecía que habían construído un cementerio lo suficientemente grande como para enterrar enteros a tres pueblos pequeños.

Por si fuera poco, el “gran pino” en realidad era un titán de proporciones desmedidas, un gigante sobrenatural de unos mil años de viejo, y una altura que no dejaba ver el pico en un día incluso despejado.

Nuestro amigo jonás se aventuró a la tierra gris y negra y café bajo él, bajo las ramas muertas y las hojas viejas: éste era el “cementerio”, y nadie se había atrevido a entrar.

En la base Jonás encontró una tableta. Una tableta con una runa cruzada. Una única runa cruzada, y la tableta que estaba recortada, torcida, y picada por el tiempo. Sobre un lado de ella trepaba una plantilla de intenso verde, sabrá dios cómo conseguía vivir en el “cementerio”.

Bien, cuando menos lo supo, un rayo amenazó con partir el pino el momento en que tocó la runa. Y empezó a caer la nieve.

Él se rendía y sus ojos blanqueaban, y más nieve cubría todo. Hasta que no había más que blanco.

Apenas unos cinco minutos después despertó. Otro rayo quemó todo el suelo y la nieve rápidamente se retiró.

Nuestro amigo jonás se levantó de su colapso, y caminó lejos.

Había algo diferente en el aire.

Volvió a su casa. Estaba vacía, se veía sucia de hace un largo tiempo. Y sus amigos ya no estaban. Los buscó como loco.

Cuando fue a visitar la casa de su mejor amigo, del que se había despedido unos 30 minutos antes, encontró ruinas.

¿Qué era esto? ¿Qué clase de cosa arruinaría todo de ésta forma?

Buscó el calendario mecánico que guardaba su amigo bajo la repisa de la sala.
Era un cajita mecánica con una ventanilla, un soldadito de plomo marchaba de tanto en tanto. Y se alimentaba todo del molino sobre su casa.

Estaba varado. Y marcaba en el año 94. Se sintió devastado.

Debió ser una maldita broma. Buscó a los demás. Pasaron las horas, y cavaba más y más en el tiempo Jonás. Entre más buscaba, más lejos se sentía.

Ya veía a todos lejos. Entre más buscaba, más descubría que en realidad estaba lejos. Y maldijo al árbol.

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