Tuesday, December 6, 2011

(2) Otro fragmento

-¿Te acuerdas de cuando éramos pequeños? ¿Te acuerdas de la mágica fortaleza, el palacio en donde vivimos? Fue ahí donde nos casamos antes de que nos casáramos aquí.

La fortaleza vivía unas breves horas. Como máximo la tuvimos una tarde entera, y siempre la volvíamos a armar, cada vez que yo quería verte.-


....

Allí se veía una niña acurrucada dentro de un túnel en plástico.
Sonreía a la nada mientras acomodaba las sombrillas que apenas había traído.

Ella imaginaba un maravilloso imperio, y lo construía con sus manos.

A la boca del túnel se estiró un brazo joven que asía una sombrilla amarrada. Se abrió y encajó, cerrándolo todo como un submarino. Ahora no había luz en el túnel, y la niña seguía adentro.
-Ya está el cuarto de cenas -Decía una vocecita muy femenina, algún llanto perdido de ángel.  

Y acurrucada solía quedarse haciendo nada, quién sabe pensando en qué, mirando a todos lados y escondiéndose del viento y del sol.

Las horas pasaban, y al final se escabullía como despertando de un sueño, gateaba hacia la salida.

Tenía una cara de perdida, sintiéndose como cuando se sale de hacer inmersión con una película y la realidad choca forzosa; caminaba como autómata cargando sus sombrillas.

Y se veía como lo que era: una niña, lo único que hacía era jugar.

....

Lyszica seguía sobre su sillón, cruzando curiosamente sus largas piernas sobre el espaldar, mirando perdida a las tablas del techo.

-Yo era la princesa. Por unas horitas escapaba del mundo real. Y era todo bonito-

Sus palabras se perdían, hablaba relajada como si nadie la escuchara.

Sin darse cuenta, él frunció el ceño, sólo de saber lo parecido que era el pasado de ella, pues le sonaba infinitamente fascinante; pero demasiado para ser real.

Se estaba inventando todo. Ellos dos sabían que no ocurrió, pero él guardó silencio. De todas formas le parecía linda por lo que le estaba haciendo; seguía jugando aún a éstas alturas de la vida, sólo que con palabras.

Sobra mencionar que Nipuna ya era fascinante para los ojos de Él. Difícil era aceptar que esa criatura cautivante creció como si nada. Nadie nunca se dio cuenta, y todo lo encantador ocurría dentro de ella, por lo que es seguro decir que ella no era una chica interesante.

No comments:

Post a Comment